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Doce millones de cepas se arrancarán en la Comunitat para cobrar las ayudas europeas Imprimir E-mail
Noticias de la comarca
Lunes, 22 de Septiembre de 2008 07:53

Noticia de Las Provincias

Las tierras de Utiel y Requena están preñadas de cepas. Allá donde se mira: cepas. Ese paisaje puede cambiar en menos de un lustro, el tiempo empleado por los niños que ahora empiezan el colegio en aprender a leer. Esos niños podrán leer que en la Comunitat habían cerca de 78.000 hectáreas de viñedo; pero ya no podrán verlo, ya que al menos el 10% desaparecerá.

Sobran viñas. A Europa no le hacen falta, y ha puesto miles de millones de euros a disposición de un plan que, sólo en España, provocará la desaparición de cerca de 60.000 hectáreas de vides.

En realidad, si Bruselas depositase sobre la mesa más dinero, de esas cepas que preñan la comarca de la Plana de Utiel iba a quedar bien poca cosa. En cualquier caso, y contando sólo con viticultores valencianos que sí se ajustan a los requisitos necesarios para acceder a la prima, cerca de 8.000 hectáreas de cultivo vitivinícola dejarán de explotarse si la UE paga por arrancar las vides.

Doce millones de cepas desaparecerán de los campos de la Comunitat si prosperan todas las peticiones de prima.

El campo del siglo XXI es un lugar donde ya no se mira al cielo, sino a la calculadora, porque son muchas cosas las que se tienen que comprar y una sola, la uva, la que se vende. De modo que a nadie extraña que, según denuncia la organización agraria AVA-Asaja, las ayudas que ofrece la UE para el arranque de viñedos se hayan quedado cortas. La asociación de agricultores, de hecho, pide que el dinero presupuestado sea más, porque las ganancias cada vez son menos.

En el caso de que Bruselas permita a los agricultores de la Comunitat arrancar toda la viña para la que demandan ayudas, el desembolso realizado desde las arcas europeas para el campo valenciano rondará los 40 millones de euros.

Luis Pérez es de la comarca. Allí nació hace 31 años. Mira las cepas llenas de uva de sus campos, situados en el paraje de El Vallejo- Pedriches, en el término municipal de Caudete, y no tiene nada bueno que añadir a los malos augurios de sus mayores: "los jornaleros tienen establecido un salario mínimo, pero nosotros no".

Enólogo de profesión, Luis asegura que este año la cosecha será de gran calidad mientras mira los racimos llenos de grano pequeño y suelto por el que realizó una fuerte apuesta de futuro una vez se casó. Esas plantas que apenas superan el metro de altura le dan trabajo, literalmente a punta de pala.


Situación insostenible
El presidente de la organización agraria AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, señaló que la situación en los campos de vides "es casi insostenible, lo que amenaza uno de los cultivos más tradicionales de la Comunitat, y por tanto, obliga a muchas zonas a replantearse su futuro.

"A mí, un día mi mujer me va a matar. Ayer, sin ir más lejos, me levanté a las seis de la mañana y llegué a las nueve de la noche, porque estas tierras, para que den para comer, se te comen, no haces otra cosa que estar aquí", señala Luis, quien no arrancará "porque no me dejan, ya que en su momento recibí ayudas que son incompatibles con las primas por arrancar cepas".

La UE aspira a eliminar en tres temporadas hasta 175.000 hectáreas de viñedos en todos los países comunitarios.

Para la primera de estas campañas, la que ahora comienza, se dispuso de la mayor de las tres partidas habilitadas, de 464 millones de euros, lo que permitirá que la prima de arranque de este año pueda ser mayor que la de las dos temporadas posteriores.

El horizonte pinta muy mal en la Plana de Utiel, pues las cepas no aparecieron en la comarca por capricho desde hace un siglo. "Aquí, el cereal no se coge con la misma fuerza que en otras zonas de España", señala Isidro. También se ha probado con los olivos, almendras e incluso el pistacho.

"Si mis abuelos plantaron viñas fue por algo. Los agricultores no hacen las cosas por casualidad, no viven de las ocurrencias, viven de la tierra, y aquí la tierra da buen vino. No es una cuestión sólo de voluntad, porque por mucho que queramos, este no es sitio para que crezca cualquier cosa", explica Luis.

"No hay que estudiar en Salamanca para saber cómo están las cosas por aquí", señala Miguel, de 70 años, también jubilado y que responde a las preguntas con más preguntas antes de deslizar que quizá sí, quizá arranque: "con la edad que tengo y sin hijos que toquen el campo... ahora habrá que ver sí lo que dan interesa o no".

Las medias palabras y los sobreentendidos son tan numerosos en esta zona como las cepas de vid. De ganancias nadie habla, pero de gastos sí, quizá porque de las primeras ya casi no queden y de los segundos no faltan.

La vendimia, que ha empezado ya, cuesta entre seis y ocho céntimos el kilo recogido; labrar, a 22 euros la hora; comprar una cepa, seis euros; abonar con estiércol una hectárea, 400 euros; tratamientos químicos, 120 euros por hectárea al año... ¿Y beneficios?, pues nada concreto, a tenor de lo que se logra arrancar a los agricultores, que se preguntan por qué ganan 18 céntimos por una cantidad de vino que sirve para comercializarse en botellas que se venden "de diez euros en adelante".

"Es injusto que en la cadena vitivinícola, el eslabón más débil y el que tenga que cargar con gran parte de las penurias sean los agricultores", lamenta el presidente de AVA-Asaja

"Lo que pedimos es equilibrio y sentido común", razona Aguado, que se queja de que las primas por arrancar cepas "beneficia a muy pocos, y si a los demás no se les va a ofrecer una viabilidad a sus cultivos, sería necesario ampliar el abanico de posibles beneficiados". El 13% de los 22.000 productores de viñas que trabajan en la Comunitat Valenciana han emprendido este camino que abrió la Comisión Europea con sus planes de control de la oferta de productos agrarios comunitarios, cuyo instrumento fundamental es la Organización Común de Mercados (OCM).

Al cierre del plazo, que concluyó el viernes 5 de septiembre, al menos uno de cada diez viticultores pidieron la prima para el arranque voluntario de viñas.

Desde AVA-Asaja se asegura que el número de solicitudes para el arranque de vides sería mucho mayor si se hubieran flexibilizado las condiciones para acceder a estas ayudas europeas. Así, por ejemplo, quedaron excluidos los cientos de viticultores que en su momento se beneficiaron de planes de reconversión así como quienes han recibido cualquier otra ayuda de Bruselas a través de la OCM.